viernes, 15 de octubre de 2010

Stoner Rock III: Gods bless Black Sabbath



Black Sabbath, la banda que dio imagen a la escena oscura del rock, la banda que mezclaba el terror con la música, los que le daban un sentido distinto a la distorsión sonora, los que retomaban (sin saberlo demasiado) el tritono en la música para mostrar una postura, aquellos que se burlaban de quienes detentan el poder en los más altos estratos de la sociedad, la banda que dejó escapar al stoner rock de una prisión que las utópicas ideas de los hippies le impuso y que de la misma forma en que fue encerrado, habría de liberarse por el uso más pesado e intempestivo de altas dosis de diversas drogas; Black Sabbath, la banda que mostró al stoner el mundo fuera de las mentes de Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward.

Entre los cargos que se pueden imputar directamente a Sabbath están el de su intervención en la historia como generadores de un nuevo sonido que posteriormente habría de denominarse heavy metal, la multiplicidad del uso de la oscuridad en muchos sentidos (atuendo, presentaciones, lírica, etc.), y por supuesto, el peso que su nombre representa en la definición posterior del stoner rock; hay que hacer una distinción muy importante en éste punto: si bien Black Sabbath es el padre del heavy metal y el stoner rock es sólo otra de las múltiples ramificaciones de éste, no es una cuestión puramente lógica el que Black Sabbath signifique algo tan grande para el stoner, puesto que al heavy metal se encargaron de darle forma una gran cantidad de bandas posteriores a Sabbath; en primera instancia tendríamos entre las bandas que le dieron cuerpo al heavy metal a Iron Maiden y Judas Priest, las cuales aparte de la influencia que dejaban ver de Sabbath en sus letras y actitudes, tenían las influencias muy marcadas de Led Zeppelin y Deep Purple en cuanto a la composición más elaborada de sus canciones y el uso de tonos más altos en la vocalización, pero no sólo eso, si Maiden y Judas redefinieron el heavy metal, fue principalmente por el uso de las denominadas twin guitars que en Sabbath aún no aparecen; casi a la par de éstas bandas, Mötorhead, a mi parecer debido al consumo de anfetaminas de Lemmy Kilmister, se encargaría de dotar de una velocidad más alta al heavy metal, además de brindar el sonido áspero y sucio que tanto molesta a los padres de quienes escuchamos éste tipo de música (lo cual creo que terminará en menos de cinco años, honestamente); ya posteriormente, el metal tomaría nuevos aires con la aparición de subgéneros como el thrash, death, speed, power, doom, glam, groove, black, progressive, etcétera, los cuales serían llevados a cabo por bandas que adoptaron todas las influencias anteriores a sus incursiones particulares; pero el stoner y el grunge no pueden tomarse directamente como modificaciones de los sonidos de Maiden, Judas, Mötorhead (aunque sí creo que de la banda anterior de Lemmy, Hawkwind), Metallica, Megadeth, Slayer, Sepultura, Pantera, Death o Testament.

En canciones como War pigs, Children of the grave, Iron man, Symptom of the universe, Paranoid, Never say die o Snowblind, podemos escuchar a un Black Sabbath de un sonido pesado y donde los riffs de Tony Iommi cobran una importancia vital en el desarrollo de las canciones y la voz de Ozzy suena siniestra y desgarradora, materia prima del heavy metal posterior; sin embargo, en canciones como Black Sabbath, Embryo, Planet Caravan, Supernaut, Fairies wear boots, Dirty woman, The dark o Zero the Hero, escuchamos a un Sabbath más experimental, donde las participaciones de Bill Ward y Geezer Butler son más activas y tanto Iommi como Osbourne aportan un ambiente más oscuro y denso; Iommi, en gran parte debido a un accidente que sufrió de joven, en el cual perdió parte de las puntas de los dedos de la mano derecha, creó unos dedales especiales para poder seguir tocando y utilizó una afinación diferente en la guitarra para no lastimarse, aunque la textura vocal de Ozzy nunca quedó fuera de lugar (en el stoner, recordemos que la afinación llega a ser en ocasiones hasta cuatro semitonos más abajo que la convencional afinación en Mi); es ésta faceta sonoramente más experimental y líricamente más ultraterrena de Black Sabbath, junto con las aportaciones de bandas como Hawkwind, Masters of Reality y T-Rex, a la que el stoner rock daría continuidad; cualquiera que escuche los trabajos de bandas como Kyuss o Queens of the Stone Age y los tome como eventos aislados en la historia del rock, tarde o temprano terminará por darse cuenta del grave error en el que está cayendo, y ahora mismo aclararemos el por qué de este error.

En la actualidad, la crítica convencional toma a Kyuss como los creadores formales del stoner rock y al denominado desert rock como su influencia inmediata, pero apoyar fervientemente tal afirmación equivale en primera instancia a negar el trabajo del Sabbath experimental, de Hawkwind, Masters of Reality y T-Rex; en segunda instancia, equivale a tomar a Kyuss como pioneros en el uso de drogas alterativas de la consciencia para la creación de música (stoner es un término empleado para referirse principalmente a los fumadores de marihuana), cosa que en el rock se ha visto al por mayor y que distingue a una infinidad de bandas; y tercero, no puedo explicar cuánto me enorgullece esto, sería como decir que Kyuss es único y original en el sentido de la aplicación experimental de la mezcla cultural que hay en ellos puesto que provienen de Palm Springs, en California, estado habitado por una gran cantidad de migrantes mexicanos, lo cual podemos ver en algunos aspectos como la vestimenta, su gusto por los carros conocidos como Low-Riders, el uso de términos surgidos de la mezcla entre los idiomas español e inglés, así como de palabras en español.

¿Por qué no es único y original Kyuss en ése sentido?, por la simple razón de que  la aplicación de dicha mezcla en su música e imagen, es totalmente comprensible, no así evidente, cuando se destaca el hecho de que algunas de las bandas que mejor empezaron a trabajar el stoner rock (sin ser todavía denominado oficialmente stoner) son, orgullosamente, mexicanas: en menor medida La Revolución de Emiliano Zapata (Guadalajara, Jalisco), Náhuatl (Tijuana, Baja California) y Los Dug Dug's (Durango, Durango) y con mayor notoriedad, Ciruela (Reynosa, Tamaulipas), y por supuesto, mi favorita, El Ritual (Tijuana, Baja California). Nótese que estas bandas, logran una elaboración musical más determinada que muchos otros de sus coterráneos y contemporáneos; más aún, dada su cercanía con los Estados Unidos, se ven influenciadas con menor impureza de la escena musical psicodélica estadunidense y de la música inglesa que se importaba en ése país, pero es el retome de raíces culturales prehispánicas lo que les lleva a conseguir una unicidad musical, aunque abundan de igual manera en percepciones místicas y oscuras que normalmente eran ajenas a los aparentemente siempre felices y buena vibra hippies, lo cual, nos remite de nueva cuenta al impacto que representa Sabbath en el desarrollo de gran parte del rock y, con mayor énfasis, llevará por siempre a pedir una sola cosa: que los dioses del rock bendigan a Black Sabbath.

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